Situada
en Marbella, a 160 km al noroeste de Santiago de Chile, White O es una casa circular que ofrece
ésta misma imagen siendo vista desde lo alto de la copa de un árbol.
Para
que la vivienda formara un conjunto coherente con el resto del complejo, era
requisito del diseño que el exterior fuera blanco, la cubierta plana y los
muros perpendiculares. La obra cumple con la premisa de utilizar hormigón
armado como material principal.
La
cubierta plana y el sistema de pilotis de la fachada representan la
construcción racional, al modo de las obras tempranas de Le Corbusier, sin embargo,
la fluida cualidad espacial que se experimenta al rodear el interior, desde el
sendero de entrada, contrasta notablemente con dichas obras.
Su
interior ha sido proyectado en paralelo
a la envolvente y tanto el mobiliario como los acabados han sido diseñados por
el propio Ito. El mobiliario, de la línea que se denomina Horm, ha sido fabricado
en Chile, por la Empresa Fernando Mayer.
Completamente
conectada con la naturaleza circundante, White O, se emplaza suavemente en un
terreno orientado al noreste y tiene atractivas vistas en la misma dirección.
La
propuesta tiene la intención de hacer un uso dinámico del emplazamiento,
aprovechando las cualidades naturales de la propia ladera. El terreno y la casa
están pensados como un único espacio dando continuidad a un recorrido en
espiral que fluye entre el espacio interior y el exterior.
El
acceso a la vivienda se realiza mediante un paseo ascendente, desde el jardín
exterior y atravesando la zona de noche que flota sobre el terreno, que nos
conduce hasta el patio interior. Este patio, no solo marca la entrada principal
sino qué es el vínculo entre la zona de día y la zona de noche. Una delicada
rampa envuelve este jardín interior, generando una transición fluida desde la
sala de estar hacia una zona privada que contiene los dormitorios.
Con
la excepción del garaje y la habitación de servicio, situados al nivel del
terreno, todas las estancias importantes se ubican en la planta principal, en
torno al patio. Tanto el estar, el comedor y los dormitorios miran al este, con
vistas hacia el campo de golf.
Ésta,
es una casa transparente y a la vez íntima, que se recoge en sí misma y se abre
a las vistas de forma orgánica y ortodoxamente racional. La sensación que
proporciona desde el interior es la de flotar como si estuviésemos suspendidos
en el cielo.
En
el entorno hay otras casas proyectadas por destacados arquitectos chilenos como
Mathias Klotz y Christian De Groote.